Ciento catorce años de historia no caben solamente en una fecha. Se cuentan en miles de ediciones, en historias publicadas, en periodistas, lectores y generaciones que pasaron por sus páginas. También en los cambios que LA GACETA debió atravesar para mantenerse vigente. El festejo por un nuevo aniversario fue una ocasión para celebrar ese recorrido, pero también para reflexionar sobre los desafíos que vienen.

En el corazón de la tradicional Redacción de Mendoza 654, Daniel Dessein, presidente del Directorio, compartió unas palabras sobre el significado de este nuevo cumpleaños. Propuso una reflexión alrededor de una idea central: la longevidad. No solamente la de las personas, sino también la de las instituciones que consiguen atravesar décadas, cambios tecnológicos y transformaciones sociales sin perder su razón de ser.

Daniel Dessein: “El periodismo puede actuar como un contrapeso en un mundo donde reina la confusión”

LA GACETA cumple 114 años y forma parte de un grupo muy reducido de empresas que lograron superar el siglo de existencia. En ese recorrido, señaló Dessein, hay un elemento que explica buena parte de esa permanencia: la capacidad de alimentar el debate público y sostener una conversación con la comunidad.

“Lo que hemos hecho básicamente todo este tiempo es alimentar un gran debate público, alimentar un diálogo”, planteó. Luego, puso en números la historia de LA GACETA. El diario ya superó las 41.300 ediciones y, a lo largo de su trayectoria, publicó una cantidad extraordinaria de contenidos. Para dimensionar esa producción, Dessein dijo que si se sumaran todos los ejemplares impresos a lo largo de estos 114 años, la cifra rondaría los 500 millones. Puestos unos sobre otros, formarían una torre de 15.000 de kilómetros. “Si extendiéramos esos pliegos de papel por todo Tucumán, ocuparía la que, prácticamente, la quinta parte de toda la provincia.

Pero, para el presidente del Directorio, hay una medida todavía más significativa que la cantidad de papel: las palabras. Entre las ediciones impresas y digitales, LA GACETA produce actualmente entre 130 y 150 notas por día, con un promedio de entre 400 y 500 palabras cada una. A eso se suma la producción audiovisual, que alcanza unas seis horas y media diarias de lunes a viernes. El cálculo realizado durante el discurso llevó a una cifra impactante: alrededor de 2.000 millones de palabras producidas durante la historia del diario.

ATENTO. Federico van Mameren, secretario general de Redacción de LA GACETA, durante el discurso de Daniel Dessein.

Esas palabras no son simplemente una acumulación de contenido. Detrás de ellas hay decisiones, discusiones, edición y responsabilidad profesional, destacó. Y en ese universo también están las grandes firmas que dejaron su marca en las páginas del diario. Entre ellas, la de Jorge Luis Borges, cuya publicación en LA GACETA fue recordada durante el aniversario.

La reflexión sobre el futuro llevó inevitablemente a uno de los grandes desafíos de la industria: la Inteligencia Artificial (IA). La pregunta central es cómo competir en un escenario en el que las máquinas pueden producir, procesar y ordenar cantidades enormes de información.

Los 114 años de LA GACETA

La respuesta, según Dessein, está en aquello que la IA no puede reproducir de la misma manera: el carácter humano del periodismo. Eso se encuentra en periodistas que sienten, se conmueven, se alegran, se entristecen y se angustian. En quienes están en el lugar donde suceden los hechos, hablan con las personas, verifican información, dudan, buscan distintas versiones y finalmente ponen su firma.

Por eso, consideró necesario mostrar cada vez más cómo se hace el trabajo periodístico: las dudas, las decisiones, las fuentes y el camino -siempre imperfecto- hacia la verdad.

TOMÓ LA PALABRA. Pablo Hamada, prosecretario de redacción de LA GACETA, le hizo una pregunta a Daniel Dessein.

La IA puede ser utilizada para procesar grandes volúmenes de información o resolver tareas mecánicas, pero detrás de una nota debe seguir existiendo una persona que tenga criterio, estilo y responsabilidad, sostuvo.

El desafío ya no consiste solamente en publicar un diario todos los días. La empresa se transformó en una productora de contenidos que llega a sus audiencias a través de diferentes plataformas, pero mantiene una continuidad esencial: contar lo que sucede y participar de la conversación pública, remarcó Dessein. Y luego dio una definición atribuida a Eugenio Scalfari, fundador y director del diario italiano La Repubblica, para resumir qué significa hacer periodismo: “los periodistas son gente que le cuenta a la gente lo que le pasa a la gente”.

¿Cómo hacer periodismo cuando las herramientas cambian a una velocidad inédita? ¿Cómo lograr que las personas sigan confiando sus historias a los periodistas? ¿Y qué puede ofrecer un medio frente a una IA capaz de procesar en segundos cantidades de información que a un ser humano le llevaría una vida recorrer?

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Dessein también conversó con periodistas y otros profesionales de LA GACETA sobre esos interrogantes. E insistió sobre una idea que atravesó buena parte del encuentro: el periodismo tiene que volver a poner en primer plano aquello que lo hace humano.

Para el presidente del Directorio, una de las principales ventajas de un medio regional está precisamente en su cercanía con la comunidad.

La IA no puede reemplazar de la misma manera la experiencia de un periodista que sale a la calle, encuentra a una persona, escucha una historia, observa un contexto y decide qué contar. En ese punto aparecen dos dimensiones que, según Dessein, serán cada vez más importantes: la estética y la ética.

La primera tiene que ver con el estilo, con la forma de contar, con la sensibilidad y hasta con las imperfecciones propias de una persona que piensa y escribe. La segunda, con los criterios que determinan qué se publica, cómo se verifica y qué responsabilidad se asume frente a lo que se cuenta. “La sensibilidad” es uno de los elementos que, planteó, marcan una diferencia.

PRESENTES. Fernanda Bringas (de pie, a la izquierda) y Sol García Hamilton (a su lado), encargadas de LA GACETA Lifestyle.

Durante el intercambio con los periodistas también surgió una de las preguntas centrales para el futuro de los medios: cómo lograr que las personas continúen confiando sus historias y su palabra a los periodistas en un contexto de creciente desconfianza hacia las instituciones.

La respuesta de Dessein apuntó a una herramienta concreta: transparencia. Mostrar la cocina del periodismo, explicó. Hacer visible cómo se trabaja, qué temas se discuten en una reunión de editores, cuáles son las dudas, qué información necesita ser chequeada con mayor profundidad y por qué una noticia puede demorarse antes de ser publicada.

Una conversación que lleva 114 años

En un escenario en el que nunca hubo tanta información disponible, el desafío no pasa por competir solamente en cantidad. Al contrario: la tarea periodística consiste en clasificar, ordenar, verificar y ofrecer un menú de información de calidad, enumeró. “El periodismo funciona como un sistema de equilibrio en medio de la confusión que reina”, aseguró. Aunque las máquinas puedan procesar información a una velocidad que ningún equipo humano puede igualar planteó: “el periodismo puede llegar tarde muchas veces, pero queremos llegar mejor”.